
Cada 1.º de septiembre, Costa Rica conmemora el Día de la Libertad de Expresión. La fecha fue establecida mediante la Ley n.º 8510, en recuerdo del natalicio de José María Castro Madriz, fundador de la República y uno de los principales defensores de la libertad de prensa en la historia del país.
Esta conmemoración no debe limitarse a celebrar un derecho reconocido por el ordenamiento jurídico costarricense. También debe servir para examinar las condiciones reales en las que las personas expresan sus ideas, acceden a información de interés público, investigan asuntos que afectan a la sociedad y fiscalizan el ejercicio del poder.
La libertad de expresión protege el derecho a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por cualquier medio. Su vigencia permite el debate público, la circulación de opiniones diversas, la denuncia de abusos y la participación informada de la ciudadanía. Sin estas garantías, la democracia pierde capacidad para controlar el poder y resolver sus diferencias mediante el diálogo.
En Costa Rica, esta fecha llega en un contexto que exige atención. El Monitoreo de las vulneraciones contra la libertad de prensa en Costa Rica en el año 2025, elaborado por el Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX), registró 69 alertas y 93 víctimas, las cifras más altas desde el inicio de este ejercicio en 2022. De las alertas documentadas, 53 correspondieron a discursos estigmatizantes contra periodistas y medios de comunicación.
Estos datos muestran que las amenazas contra la libertad de expresión no siempre adoptan la forma de censura directa. También se manifiestan en ataques dirigidos a desacreditar el trabajo periodístico, restricciones para acceder a información pública, uso abusivo del poder, hostigamiento en espacios digitales y agresiones contra quienes investigan o comunican asuntos de interés colectivo.
Cuando el cuestionamiento legítimo al trabajo de la prensa se sustituye por campañas de desprestigio, intimidación o ataques personales, se deterioran las condiciones para el debate democrático. El daño no recae solo sobre periodistas y medios. También afecta a la ciudadanía, que depende de información plural y contrastada para comprender la realidad y tomar decisiones.
La defensa de este derecho implica responsabilidades compartidas. Las instituciones públicas deben garantizar el acceso a la información, rendir cuentas y abstenerse de utilizar su poder para intimidar, excluir o desacreditar voces críticas. Los medios de comunicación deben ejercer su labor con rigor, independencia y apego a principios éticos. Las plataformas digitales deben responder ante el uso de sus espacios para amplificar amenazas y acoso. La ciudadanía, por su parte, cumple un papel central al exigir información de calidad, contrastar los contenidos que recibe y rechazar la violencia como forma de participación pública.
En este Día Nacional de la Libertad de Expresión, IPLEX reafirma su compromiso con la defensa de este derecho, la protección del ejercicio periodístico y la promoción del acceso a la información pública en Costa Rica.
Conmemorar esta fecha significa reconocer que la libertad de expresión no se conserva por tradición ni por reputación democrática. Requiere garantías efectivas, instituciones abiertas y una sociedad dispuesta a defender el derecho de todas las personas a expresarse y a recibir información sin miedo.
Proteger la libertad de expresión es proteger la democracia.